La ley orgánica 2/2006, de 3de mayo de educación (LOE) cita en su art. 1 apartado “b” y “l” sobre los principios y fines de la educación, lo siguiente:
b) La equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa y la no discriminación y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad.
l) El desarrollo de la igualdad de derechos y oportunidades y el fomento de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. La igualdad de oportunidades y la equidad está presente en los fines, objetivos y programas de todas las etapas educativas.
El cuerpo humano es el soporte de toda experiencia personal, social y por supuesto educativa, en sentido estricto, influenciado por el contexto sociocultural ha ido generando una serie de prejuicios según el sexo de cada persona a la hora de realizar actividad física o/y practicar deportes.
Es por ello la Educación física constituye un espacio privilegiado dentro del ámbito escolar, para romper con estos prejuicios y ampliar las posibilidades de desarrollo corporal de alumnos y alumnas, con un trabajo basado en la equidad e igualdad de oportunidades.
Evolución en los sistemas educativos
Históricamente, la Educación física ha tomado el organismo masculino como el referente a la hora de diseñar y planificar programas de actividad física y deportivo.
Es a partir de la Ley General de Educación de 1970 cuando se comienza en España con una educación mixta, y la educación física se equipara al sexo masculino y al femenino, pero llevándose a cabo programas masculinos sin tener en cuenta las características psicofísicas del género femenino. Según Vázquez (2001), la escuela mixta ha supuesto la incorporación del sexo femenino al modelo educativo masculino considerado como universal, reforzando en el caso de la educación física los estereotipos sexuales (Sicilia, 2003).
Con la LOGSE y fundamentalmente con la LOE se pretende conseguir una COEDUCACIÓN, donde las programaciones didácticas se diseñen valorándose el desarrollo evolutivo del alumnado independientemente del sexo, de forma que todas las actividades puedan ser llevadas a la práctica tanto por chicos como por chicas.
En la actualidad sigue habiendo algunos elementos presentes que hay que corregir o eliminar, un ejemplo de estos son las conclusiones que Subirats y Brullet, realizan de un estudio de género realizado en centros educativos:
- Muchos profesores asignan mayor interés a los temas y a la participación masculina.
- Es casi inexistente las pautas de diferenciación entre chicos y chicas, con la excepción de los ámbitos más cercanos al cuerpo: utilización de vestuarios y lavabos.
- El análisis de los comportamientos verbales que escapan al control consciente del profesorado sigue siendo sexista, prestándose más atención a los chicos que a las chicas.
Practicas a realizar desde la educación física:
- Desarrollar todas las capacidades físicas con independencia del sexo al que tradicionalmente hayan sido asignadas.
- Evitar el uso de un lenguaje discriminativo, usando adjetivos masculinos para realzar las prácticas positivas y un lenguaje femenino para las prácticas negativas.
- Hacer un reparto equitativo de los espacios comunes en las sesiones.
- Configurar grupos de trabajo mixtos en función al nivel de habilidad y/o de desarrollo en función de los contenidos trabajados.
- Utilizar estrategias metodológicas que fomenten la máxima integración y cohesión del grupo clase.
- Controlar los niveles de intensidad en las tareas, así como hacer un trato educativo de la competición para que no provoque rechazo en el alumnado.
- Otorgar atención individualizada al alumnado que más lo necesite.
- Crear actitudes en el alumnado de respeto y aceptación de sus posibilidades y limitaciones y las de sus compañeros y compañeras.
Aún hoy día, la integración de los sexos en las clases de Educación Física es insuficiente y se necesita para conseguir un cambio en la mentalidad y transformar las relaciones de desigualdad en las relaciones igualitarias entre los sexos, pudiendo influir de este modo en la sociedad en general.
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