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José Luis Gómez Calvo, consultor de seguridad
12/05/2026 Seguridad para todos
La seguridad en el ámbito municipal ha dependido durante décadas de la capacidad técnica y económica de cada administración. Mientras algunos ayuntamientos han tenido departamentos especializados y asesoramiento permanente, gran parte del deporte local ha sostenido su actividad diaria con recursos limitados y responsables que acumulan funciones.Esa diferencia ha provocado que muchas entidades pequeñas afronten riesgos complejos sin herramientas suficientes para comprender sus obligaciones o para organizar adecuadamente la prevención de riesgos. La aparición de sistemas de inteligencia artificial aplicados a la gestión preventiva abre un escenario diferente. La posibilidad de utilizar cuestionarios inteligentes, asistentes normativos o herramientas de evaluación guiada puede facilitar el acceso al conocimiento del riesgo y a las medidas de protección incluso en organizaciones con escasos medios. Facilitar el acceso de todos a la seguridad no significa rebajar exigencias ni sustituir el criterio humano, sino acercar el conocimiento preventivo a quienes hasta ahora apenas podían acceder a él. INTRODUCCIÓN La seguridad nunca ha sido únicamente una cuestión técnica. También ha sido una cuestión de acceso. Durante muchos años disponer de una gestión preventiva organizada ha dependido del tamaño de la organización, del presupuesto disponible y de la posibilidad de contratar especialistas capaces de interpretar normativa, redactar protocolos o diseñar sistemas de control adaptados a cada actividad. Esa diferencia sigue siendo visible hoy en numerosos municipios. Basta recorrer instalaciones deportivas locales para comprobarlo. Hay ayuntamientos que cuentan con estructuras consolidadas, responsables específicos de seguridad y capacidad para realizar informes técnicos con relativa facilidad. Otros, sin embargo, mantienen pabellones, piscinas o actividades deportivas gracias al esfuerzo de plantillas reducidas donde una misma persona puede encargarse de gestionar instalaciones, coordinar eventos, tramitar expedientes y resolver incidencias cotidianas. Aun así, las obligaciones legales siguen siendo exigibles para todos. La Ley 39/2022, del Deporte, refuerza la necesidad de garantizar condiciones adecuadas de seguridad y protección en la práctica deportiva, mientras que la Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, reconoce el derecho de los menores a desarrollarse en entornos seguros, incluido el deportivo. La Ley Orgánica 1/1982 protege el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, mientras que la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales, junto con el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea, incorpora obligaciones relacionadas con la utilización de imágenes y datos personales en actividades deportivas. A ello se suman normas de autoprotección, accesibilidad, prevención de incendios y seguridad de instalaciones. El problema aparece cuando toda esa complejidad normativa llega a estructuras locales que apenas disponen de apoyo técnico permanente. En España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y de la Federación Española de Municipios y Provincias, la inmensa mayoría de municipios tiene menos de 20.000 habitantes. Muchos de ellos sostienen una actividad deportiva continua con recursos muy ajustados. Ahí es donde comienza a adquirir fuerza una idea que hasta hace pocos años parecía lejana: utilizar herramientas tecnológicas e inteligencia artificial para acercar la gestión preventiva a organizaciones que tradicionalmente habían quedado fuera de los modelos avanzados de seguridad. CONTENIDO Durante mucho tiempo la seguridad deportiva municipal se ha desarrollado desde una lógica muy vinculada al cumplimiento documental. La prioridad consistía en disponer de seguros, autorizaciones, certificados o planes obligatorios, aunque muchas veces faltara una verdadera evaluación de los riesgos existentes en la actividad cotidiana. Se cumplía con lo imprescindible, y en numerosos casos eso ya suponía un enorme esfuerzo administrativo. El problema es que el riesgo no desaparece por el simple hecho de archivar documentos correctamente. Una carrera popular organizada por un pequeño ayuntamiento puede requerir coordinación sanitaria, gestión de tráfico, previsión meteorológica, control de accesos, protección de menores, protección de datos relacionados con imágenes, señalización, comunicaciones y medidas de evacuación. Todo ello debe organizarse antes de que aparezca cualquier incidente. La seguridad funciona precisamente cuando evita que el daño llegue a producirse. Organizar correctamente todas esas medidas preventivas exige tiempo, conocimientos técnicos y capacidad de coordinación, precisamente tres elementos que no siempre están disponibles en muchas entidades locales. La complejidad técnica crece constantemente mientras los medios humanos y económicos no siempre avanzan al mismo ritmo. Un técnico municipal responsable de deportes puede encontrarse gestionando instalaciones, subvenciones, mantenimiento, actividades escolares y eventos de fin de semana al mismo tiempo. Exigir además un conocimiento exhaustivo de todas las obligaciones relacionadas con seguridad resulta difícilmente sostenible sin apoyo especializado. Ahí aparece la necesidad de facilitar el acceso práctico a la seguridad. La idea no hace referencia a simplificar irresponsablemente la prevención ni a reducir niveles de protección. Hace referencia a facilitar el acceso al conocimiento técnico y normativo mediante herramientas comprensibles, proporcionadas y utilizables también por entidades con menos recursos. La cuestión económica influye de forma decisiva. Muchas entidades deportivas locales trabajan con presupuestos limitados y con estructuras administrativas reducidas. Eso provoca que la seguridad termine dependiendo, en demasiadas ocasiones, de la experiencia personal de quienes gestionan la actividad cotidiana. Cuando además existe rotación política o cambios frecuentes en los responsables municipales, la continuidad preventiva se debilita todavía más. A ello se añade otro problema importante: la dispersión legislativa. Normas estatales, autonómicas, reglamentos técnicos, ordenanzas municipales y protocolos sectoriales forman un entramado difícil de interpretar para organizaciones pequeñas. Buena parte de los incumplimientos detectados en el ámbito deportivo municipal no proceden de una negativa consciente a aplicar medidas de seguridad, sino de dificultades para comprender correctamente qué obligaciones afectan a cada situación concreta. La presión organizativa resulta especialmente visible en el deporte de base, donde actividades sostenidas muchas veces por esfuerzo personal y recursos limitados deben desenvolverse dentro de un entorno cada vez más exigente desde el punto de vista preventivo. Por esa razón comienza a extenderse una idea cada vez más presente en numerosos ámbitos técnicos: la necesidad de facilitar herramientas de apoyo que permitan acercar la gestión preventiva a entidades con menos recursos. Igual que otras áreas profesionales evolucionaron desde sistemas manuales hacia modelos de apoyo técnico y organizativo más accesibles, la seguridad municipal también parece dirigirse hacia fórmulas capaces de reducir la distancia entre complejidad normativa y capacidad real de gestión. La cuestión central ya no consiste únicamente en exigir obligaciones, sino en facilitar medios razonables para poder comprenderlas y aplicarlas. Ahí se encuentra probablemente uno de los grandes desafíos de la seguridad municipal durante los próximos años. CONCLUSIONES La seguridad municipal afronta una etapa de cambio marcada por el aumento de obligaciones técnicas y por la creciente complejidad de los riesgos asociados a las actividades deportivas y recreativas organizadas desde las administraciones locales. Frente a esa situación, muchas entidades continúan funcionando con recursos limitados y con enormes dificultades para acceder de forma estable a apoyo especializado. La utilización de herramientas de apoyo técnico y organizativo puede contribuir a reducir parte de esa desigualdad preventiva mediante sistemas capaces de facilitar el acceso al conocimiento del riesgo, al cumplimiento normativo y a la adopción de medidas de protección proporcionadas. La inteligencia artificial ofrece posibilidades especialmente relevantes para avanzar en esa dirección porque permite organizar información compleja, generar procesos guiados y asistir técnicamente a organizaciones que hasta ahora carecían de medios suficientes. El valor de estas herramientas no reside en sustituir al profesional ni en automatizar completamente la toma de decisiones. Su verdadera utilidad consiste en ampliar la capacidad preventiva de quienes gestionan instalaciones, actividades y eventos deportivos desde estructuras pequeñas y con recursos ajustados. La seguridad seguirá necesitando supervisión humana, criterio técnico y responsabilidad ética. Facilitar el acceso de todos a la seguridad significa conseguir que el conocimiento preventivo y las herramientas de protección puedan llegar también a quienes sostienen el deporte cotidiano desde municipios pequeños, escuelas deportivas locales y entidades de base que trabajan cada día con un fuerte compromiso hacia su comunidad. José Luis Gómez Calvo, consultor de seguridad
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