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Reduce los síntomas de depresión y el declive cognitivo

17/01/2014

SEEDO aconseja dieta mediterránea y ejercicio para la salud mental

 SEEDO aconseja dieta mediterránea y ejercicio para la salud mental Expertos de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad defienden la validez de la dieta mediterránea y la actividad física para mantener una óptima salud mental. Este binomio reduce los síntomas depresivos y el declive cognitivo.

Una dieta equilibrada y la actividad física ayudan a blindar el cerebro contra la depresión, el estrés, la ansiedad o los trastornos del ánimo. Además, el sobrepeso se asocia con un mayor riesgo de sufrir depresiones.

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad resalta que el sobrepeso se asocia con un mayor riesgo de sufrir depresiones y recomienda la dieta mediterránea para alimentar la felicidad. Miguel Ángel Martínez (catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y miembro de la SEEDO) asegura que la depresión es el tema más estudiado en la relación entre nutrición y salud mental: "Alimentar la felicidad es un modo poético de decirlo, pero hemos encontrado que patrones alimentarios para prevenir la enfermedad cardiovascular se asocian a un menor riesgo de depresión".

Existen alimentos claves para el sistema nervioso central. Martínez cita aquellos que contienen ácidos grasos omega 3, ácido fólico y vitaminas del grupo B "porque colaboran en las reacciones bioquímicas de síntesis de neurotransmisores y en la fluidez de las membranas neuronales. El patrón alimentario de dieta mediterránea reduce entre un 40 y un 50% el riesgo de desarrollar depresión".

Según la SEEDO, el riesgo de padecer depresión es un 55% mayor en las personas obesas, mientras que el riesgo de obesidad aumenta un 58% entre quienes tienen depresión. El experto añade que "la bollería industrial y las comidas rápidas representan un mayor riesgo de desarrollar cuadros depresivos y la obesidad infantil y juvenil se asocia a la depresión en la vida adulta". En cambio, asegura que la dieta mediterránea presenta muchos beneficios: "Aunque es un patrón relativamente rico en grasas, se trata de grasas de origen vegetal, como el aceite de oliva; además tiene un consumo abundante de verduras, frutas como postre y de un vaso de vino tinto con las comidas".

En este tipo de dieta escasean los postres muy dulces y las carnes rojas y abundan las legumbres, los cereales, el pescado y los frutos secos que representan una "protección significativa frente al deterioro cognitivo leve", un tema que aún está en estudio.

Además de tratar de seguir la dieta mediterránea, los expertos en nutrición recomiendan tener un horario de comidas ordenado, así como comer en familia o con amigos. La alimentación necesita un componente social, el apoyo es fundamental para prevenir las enfermedades mentales. Por otro lado, deben evitarse las comidas rápidas, los cárnicos procesados, las grasas trans y los refrescos azucarados. Hay que responder al apetito normal y en las cantidades adecuadas y no ver la comida como una válvula de escape de las frustraciones, ni asociar conductas alimentarias al aburrimiento o a comportamientos repetitivos.

El Plan Integral para la Actividad Física y el Deporte del Consejo Superior de Deportes resume la importancia de decir adiós a la pereza para mantener la salud mental: "El ejercicio mejora la salud mental, actuando sobre la ansiedad, el insomnio y los trastornos del ánimo. La autodisciplina que impone la práctica regular de ejercicio puede llevar al sujeto a experimentar una mayor sensación de control sobre su vida".

Alejandro Lucía (catedrático de Fisiología del Ejercicio e investigador de la Universidad Europea en Madrid) precisa que aunque el ejercicio es crucial para la salud, el primer paso para reducir el sedentarismo es la actividad física, que se trata de incorporar el movimiento a nuestra vida cotidiana. Aunque la vida actual se empeña en que nos movamos lo menos posible (coches, ascensores, escaleras mecánicas), poner a trabajar los músculos es esencial para la cabeza.

Lucía explica que “la actividad tiene beneficios epidemiológicamente demostrados en la mejora de síntomas de depresión y puede atenuar el declive cognitivo que ocurre con la edad. Las personas están cada vez más fatigadas y deprimidas, es un círculo vicioso y, curiosamente, fatigarse un poquito todos los días puede atenuar la fatiga crónica".

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