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Antonio Rivero, doctor en Geografía e Historia y Licenciado en CAFYD

26/09/2023

Años 30: deportes en auge

Años 30: deportes en auge El fútbol profesional en España dio un paso definitivo con la creación en 1929 de la Asociación Nacional de Jugadores de Fútbol. Ello determinó, además, la diferenciación definitiva entre profesionales y amateurs. Este hecho ocasionó que la Sociedad Gimnástica Española decidiera que su popular equipo de fútbol no pasara al campo profesional.

De esta forma, seguía su conocida filosofía a favor del amateurismo y contra el profesionalismo deportivo. Cuando en 1936 se inició  la Guerra Civil, el fútbol ya era, a todos los efectos,  un deporte profesional y un espectáculo de masas, era el deporte rey.

Pero también, como ya hemos mencionado en algún artículo anterior, otros deportes consiguieron el favor del público.

El boxeo adquirió gran popularidad durante los años veinte hasta la guerra civil. Los boxeadores, que generalmente procedían de las clases bajas y del proletariado urbano, buscaban las ganancias económicas de las “bolsas” que recibían en las peleas. En los años treinta, fue, junto al fútbol, el deporte más popular en las grandes ciudades.

España tuvo grandes  campeones como: Paulino Uzcudun (tres veces campeón  de Europa y protagonista de grandes combates contra el norteamericano  Max Baer, el alemán Max Smelling o  el gigante italiano Primo Carnera);  Ignacio Ara, campeón de Europa de pesos medios en 1932, Josep Gironés, ocho veces campeón de Europa del peso gallo entre 1930 y 1932 o  Baltasar Berenguer “Sangchilli” (pseudónimo que utilizó para que su padre no supiera que se dedicaba al boxeo), nuestro primer campeón del mundo en 1935 del peso gallo.

Estos éxitos hicieron del boxeo un espectáculo que congregó  a gran número de aficionados (antes y después de la guerra civil) en plazas de toros, frontones y campos de fútbol habilitados para las veladas de boxeo.

Los boxeadores famosos arrastraron a la práctica del boxeo a algunos jóvenes, que pronto se daban cuenta de la dureza de este deporte y de las consecuencias que tenía para su integridad física tenía. Sólo los muy dotados físicamente lo ejercieron como profesión o práctica cotidiana, beneficiándose en lo que pudieron de un semiprofesionalismo que sólo a muy pocos llevaría a un profesionalismo reconocido.

También el ciclismo surgió como espectáculo en los años treinta. Organizado desde 1896 bajo la Unión Velocipédica Española, tras una época de estancamiento, tuvo su resurgir con la participación de los primeros ciclistas españoles en el Tour de Francia, la gran carrera por etapas.Vicente Trueba ganó el Gran Premio de la Montaña  en 1932 y 1933, Ezquerra, Cañardo, Montero y por último Julián Berrendero  ganador también de la “Montaña” en el Tour de 1936,atrajeron la atención de muchos  aficionados y practicantes. En 1935 se disputó la primera edición de la Vuelta Ciclista a España patrocinada por el diario Informaciones, y se volvió a organizar la Vuelta Ciclista al País Vasco, que junto a la Vuelta Ciclista a Cataluña (que se celebraba desde 1910) dieron mayor  relevancia al ciclismo como deporte espectáculo.

Estos deportes pioneros en la profesionalización se continuarían practicando también de manera amateur o aficionada, como se denominaría más tarde. Pero su repercusión quedaría totalmente condicionada por la competición profesional.

También la pelota vasca disfrutó desde finales del siglo XIX  hasta 1936 de un gran auge.  Fue deporte olímpico en París (1900) con la victoria de España (Villota y Amezola) sobre Francia, medalla de oro que no fue reconocida por C.I.O hasta el año 2004. De nuevo en los JJ.OO de 1924, también en París, fue considerado como deporte de exhibición. En Madrid se construyeron -en un principio   por  la iniciativa de empresarios vascos-varios frontones y siempre existieron cuatro o cinco grandes instalaciones en funcionamiento simultáneamente: Jai-Alai (1891), Fiesta Alegre (1892), Euskal Jai (1893), Beti Jai (1894), Frontón Central (1898), Nuevo Frontón Jai –Alai (1922), Frontón Madrid (1929), Frontón Recoletos (1936).  Los frontones  se llenaban de espectadores a diario para apostar y ver jugar a los pelotaris profesionales.  Pero sobre el esplendor y posterior  caída de la pelota vasca, que en Madrid vivió grandes momentos de popularidad, ya nos extenderemos en futuros artículos.

Trataremos más adelante el desarrollo y evolución, en sus primeros pasos, de los deportes olímpicos  que,  desgraciadamente,  no tuvieron  éxito ni repercusión mediática, suficiente, hasta tiempos recientes.

Antonio Rivero, doctor en Geografía e Historia y Licenciado en CAFYD

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Deportistas Nº 101

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