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01/03/2022

Seguridad integral en el deporte

Seguridad integral en el deporte El presente artículo trata de la necesidad de la seguridad en el ámbito deportivo, entendido este como el conjunto de actividades y eventos que se realizan con carácter deportivo y físico-deportivo. Esa necesidad se ha puesto de relieve por la carencia de algunos de sus componentes con ocasión de la pandemia por Covid-19 que sufrimos desde 2020.

El ámbito deportivo comprende, en la mayor extensión del concepto, un conjunto de actividades que tienen como elemento común el ejercicio físico que puede estar sujeto o no a normas de ejecución y/o competición.

Desde esa perspectiva, abarca desde el footing o el jogging urbano, la práctica deportiva escolar o el ejercicio para salud y mantenimiento en el gimnasio, a la competición deportiva, el alto rendimiento del deporte profesional o el espectáculo y el gran evento deportivo con asistencia masiva de espectadores de forma presencial o a través de los medios de comunicación, principalmente visuales.

Como vemos, un amplio abanico de actividades y eventos que en su conjunto tienen una gran importancia social, económica, y en los casos más relevantes mediática e incluso política.

Ejemplo de grandes eventos deportivos que llegan a alcanzar cotas de gran atención y seguimiento social y mediático, son los casos que enmarcan este año 2022. Los XXIV Juegos Olímpicos de invierno de Pekín 2022 y la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA Catar 2022, que se realizará desde el 21 de noviembre al 18 de diciembre de 2022 en el país del mismo nombre (Catar o Qatar según la nomenclatura de la ONU).

El ámbito deportivo tiene una gran dimensión y una gran implantación en diversas capas de la sociedad, ya sea como práctica creciente o como seguimiento en calidad de aficionados y por ello una gran popularidad y una gran importancia económica

Cuenta también con una gran atención mediática, sobre todo en el caso de los grandes eventos deportivos, e incluso de atención de política social referida a la salud, el ocio y la recreación, que en España se realiza en aplicación de principios constitucionales. A tales efectos recordemos el artículo 43.3 de la Constitución Española de 1978 que dice lo siguiente: “Los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte. Asimismo facilitarán la adecuada utilización del ocio”. 

ELEMENTOS OPERACIONALES EN EL ÁMBITO DEPORTIVO

No es objeto de este artículo presentar un estudio formalizado de lo que constituye el hecho deportivo como tal, ni sus diferentes enfoques, sino mencionar aquellos componentes que son necesarios para su normal realización, es decir sus elementos operacionales.

El primero de ellos es el componente económico, en el que destacan entre otros factores, la evaluación y optimización de costes, la disponibilidad de recursos financieros y los criterios de rentabilidad.

El segundo es la legislación y normativa que regulan las actividades y con ello las, tramitaciones y autorizaciones administrativas y en base a todo ello, la organización y desarrollo de las actividades que en cada caso se pretendan. Incluso correr libremente por una calle, debe de estar sujeto al respeto de las correspondientes normas de movilidad peatonal. 

El tercero son los otros medios además de los económicos, que comprenden los espacios y lugares físicos donde o por donde realizar las actividades, y los medios humanos que los lleven a cabo.

Esencialmente, aunque no únicamente, estos son los tres componentes que todos podemos reconocer como necesarios para realizar actividades en el ámbito deportivo, teniendo en cuenta sus diferentes dimensiones y su propia heterogeneidad.

EL CUARTO ELEMENTO OPERACIONAL

El decreto de alarma por el coronavirus SARS-CoV-2. de COVID-19 dado el día 14 de marzo del pasado año 2020, limitó la libre circulación de los ciudadanos a actos esenciales como la adquisición de alimentos y medicamentos o acudir a centros médicos o al lugar de trabajo, resultando un confinamiento de la población en sus lugares de residencia, a lo cual el día 28 de marzo del mismo año se sumó la suspensión de toda actividad laboral presencial no esencial durante quince días.

A esas suspensiones les sucedieron otras y finalmente el levantamiento del estado de alarma y el progresivo regreso a lo que se ha llamado “nueva normalidad” que no deja de ser una situación con limitaciones, y sobre todo con la necesidad de realizar un enorme esfuerzo de recuperación.

Estas vicisitudes han afectado a toda la sociedad, pero en el caso concreto del ámbito deportivo, si bien es cierto que no ha estado en las manos de las personas y entidades que lo integran el evitar la llegada del virus y su erradicación, si queremos promover una reflexión sobre si además de esperar a lo que las Administraciones públicas deben y están obligadas a hacer por la ciudadanía, está también debe hacer lo que esté en su mano en el marco de la necesaria colaboración.

Nos estamos refiriendo a dos acciones concretas en el marco del ámbito deportivo:

- Prever las medidas y medios al alcance para minimizar los daños causados por la pandemia.
- Prever igualmente las medidas y medios para reducir el coste y el esfuerzo para recuperar la normalidad anterior a la pandemia.
Evidentemente para poder prever medidas y medios es necesario conocer antes cuál puede ser el alcance del daño posible, y en base a ese conocimiento plantear la gestión para asumir el impacto y la recuperación del mismo.

Todo ello teniendo en cuenta dos factores con los que es necesario contar:

- Disponer de un tiempo de preparación previa al impacto, qué si lo hubo, ya que el primer caso de contagio por Covid-19 se diagnosticó el 31 de enero de 2020 en San Sebastián de la Gomera, y el primer fallecimiento el 13 de febrero en Valencia. Es decir, tomando como referencia el primer caso diagnosticado el 31 de enero hasta la suspensión de toda actividad el día 28 de marzo, transcurrieron casi dos meses.

- Contar con cultura preventiva y, como parte de ella, con el conocimiento de las “herramientas” que permiten su implantación y gestión.

No es lo mismo disponer de dos meses para prepararse empleando herramientas ya conocidas y habitualmente utilizadas, que en ese mismo tiempo tener que comenzar por conocer e implantar las citadas “herramientas”.

Las “herramientas” a las que estamos haciendo referencia son las siguientes:

- Evaluación y gestión de riesgos y dentro de la evaluación trabajar con el supuesto de la posibilidad, no sólo de la probabilidad.

Frecuentemente no se tienen en cuenta aquellos riesgos cuya materialización presenta una baja probabilidad de que se produzca.

- Aquello de ¡Bah! nunca pasa nada.

- Si hasta ahora nunca ha pasado ¿Por qué va a tener que pasar en esta ocasión?

- Hasta que… ¡pasa!

Planes de contingencia y de continuidad de la actividad, como preparación no solo para mantener en lo posible las funciones esenciales tras una situación de emergencia o de desastre o una interrupción, sino también para reducir los costes y el esfuerzo de una recuperación hasta alcanzar los niveles de una situación de normalidad.

Pero al desconocimiento o en todo caso, a la falta de habitualidad en el empleo de las ”herramientas” descritas, hay que añadir varias carencias, cuando no deficiencias, que las medidas por Covid-19 nos han hecho visibilizar.

Nos estamos refiriendo, por ejemplo entre otras, a la falta de calidad del aire en espacios deportivos cerrados por presencia de dióxido de carbono (CO2), formaldehido (CH2O) o compuestos orgánicos volátiles (COV) debidos a una mala ventilación. A la falta de control de aforos no solo totales, sino también parciales, de los espacios interiores, teniendo en cuenta las densidades de ocupación y las correspondientes autorizaciones administrativas. A evitar aglomeraciones en las entradas y salidas. A las esperas prolongadas en los accesos por falta de cálculo de los flujos de concurrentes y el número necesario de puntos de paso y otras muchas mas que podríamos seguir mencionando.

Todo ello nos lleva a una constatación que es la falta de un cuarto elemento que es el de la seguridad. Seguridad entendida como materia de gestión dentro del ámbito deportivo que es el marco de aplicación al cual estamos dedicando este trabajo.

Pero los diferentes aspectos a los que nos hemos referido, hacen que tratemos de recogerlos para su comprensión y gestión en un solo marco que es el de la seguridad integral, que comprende los ocho bloques de materias siguientes:

- Prevención de riesgos debidos al carácter dinámico de la actividad físico-deportiva. 

- Caminar, sí, pero en condiciones seguras, con… seguridad.

- Condiciones seguras para la realización de actividades, espectáculos y eventos deportivos.

- Condiciones seguras para la utilización y accesibilidad de los recintos, espacios, instalaciones, equipamiento y material, todos ellos deportivos.

- Protección del medio ambiente y de los entornos de los lugares y espacios de realización de actividades, espectáculos y eventos deportivos.

- Prevención de riesgos laborales de los trabajadores tanto de actividades deportivas, como de las instalaciones y locales en los que dichas actividades se realicen.

- Aseguramiento obligatorio y opcional.

- Evaluación y gestión del riesgo.

- Obligaciones de cumplimiento y consecuencias legales por incumplimiento de quienes tengan responsabilidades de protección de las personas en el ámbito deportivo, según sean sus funciones y competencias.

CONCLUSIONES

El riesgo de daño es inherente a la propia existencia humana. Nuestra interacción con el mundo exterior conlleva diferentes tipos de causas de riesgos de daños. 

El riesgo no supone que necesariamente se tenga que producir un daño, sino que es un indicador de que se dan las condiciones para que pueda producirse un daño, el cual puede ser evitable mediante las oportunas medidas de protección.

La seguridad como necesidad debido a la existencia de riesgos de daños, requiere no solo evitar sus causas, sino también reducir su impacto en el caso de que finalmente los riesgos lleguen a materializarse y reducir los costes y esfuerzos para recuperar la situación de normalidad, siguiendo este breve esquema de ordenación de prioridades en las acciones a realizar:

- Evitar las causas de riesgo

- Reducir las causas de riesgo

- Evitar la materialización del riesgo

- Reducir el impacto de daños.

- Reducir el coste y esfuerzo de recuperación de los daños

La pandemia por Covid-19 ha evidenciado la necesidad de la seguridad y consecuentemente la carencia en muchos casos de ella. 

Pero es más la seguridad no es una opción sino que es una obligación que tiene su nacimiento en el reconocimiento de la existencia del riesgo como algo inherente a la propia existencia humana, consecuentemente su necesidad, su existencia como un derecho, y la correlativa obligación de proporcionar seguridad por parte de quienes sean responsables de las actividades y lugares en las que estas se realizan.

(Este artículo ha sido publicado originariamente en el portal web de los profesionales de seguridad y emergencias)

José Luis Gómez Calvo, consultor de seguridad

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